Distinguishing: la técnica judicial que equilibra precedentes y justicia concreta

 

En los sistemas jurídicos que reconocen la fuerza del precedente (como el sistema dominicano tras su reforma constitucional de 2010), la ratio decidendi de un caso anterior es vinculante. Sin embargo, existe una técnica refinada que permite mantener la integridad del derecho sin sacrificar la justicia en casos con diferencias significativas: el distinguishing.

 El distinguishing es un proceso en el que un tribunal declara que un precedente no se aplica al caso actual porque sus hechos esenciales difieren en forma material. Como lo sintetiza la jurisprudencia inglesa: “el precedente se considera inaplicable cuando el caso presente no encaja dentro de la ratio decidendi original por diferencias sustantivas”

 Según la doctrina, existen dos formas de aplicar esta técnica:

  • Non-restrictive distinguishing: se reconoce la ratio del precedente, pero se impide su aplicación por diferencias fácticas relevantes.
  • Restrictive distinguishing: se limita la ratio a un alcance menor o se introduce una excepción para adecuarla al contexto actual.

 El distinguishing permite:

  • Preservar precedentes útiles sin anularlos, pero aplicando criterios ajustados al contexto.
  • Impulsar la motivación judicial, pues obliga a los jueces a explicar detalladamente por qué el precedente no encaja.
  • Promover la adaptabilidad jurídica, evitando decisiones mecánicas que ignoren la evolución social o tecnológica.

 Aunque el sistema dominicano es mayormente de civil law, admite el precedente como un referente interpretativo. El Tribunal Constitucional ha reconocido expresamente el uso del distinguishing en decisiones como la TC‑188/14, donde se afirma que: “existen casos con elementos tan singulares que precisan solución distinta… sin que ello suponga derogación del precedente”. Esto posibilita que los jueces construyan fallos adecuados a la realidad, mientras conservan la coherencia jurídica.

El distinguishing es una herramienta judicial que protege el equilibrio entre estabilidad y flexibilidad del derecho. Permite que los tribunales respeten precedentes fundamentales, pero introduzcan excepciones motivadas cuando las circunstancias lo justifican. Gracias a él, evitamos decisiones rígidas y garantizamos que la justicia responda al caso concreto, sin renunciar a los valores que sustentan nuestro ordenamiento jurídico.

 

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