El desarrollo de carrera no ocurre por azar, es el resultado de una combinación de competencias, desempeño, mérito y el apoyo de quienes tienen influencia institucional. Estos elementos, en conjunto, abren caminos que elevan tanto al individuo como a la organización al logro de sus objetivos comunes. El primer pilar, las Competencias, son la base sobre la que crece la excelencia. Los conocimientos, habilidades y actitudes que permiten desempeñar tareas de forma efectiva y con propósito, competencias, en el sector público —brecho en el que muchos de nosotros nos desempeñamos—van más allá de lo técnico: requieren compromiso con los valores institucionales y sensibilidad social. Su desarrollo constante fortalece la calidad y la pertinencia de nuestro trabajo, preparándonos para enfrentar nuevos desafíos con confianza y responsabilidad. En tanto, el desempeño, segundo pilar, es el reflejo visible de nuestro compromiso. Cuando este es evaluado de forma justa y regular,...